Tu sitio

Algunos días se pregunta cosas. Cuestiona trivialidades comunes combinadas con trascendentes materias. En esos momentos de desamparo sensitivo la abrazan dudas y también sentencias.

Duda  sobre la existencia de “su sitio” y las presentes posibilidades de que sus pies pisen su suelo.

“Estar en nuestro sitio”

“Busca tu sitio”

“¿Has encontrado ya tu sitio?”

Ha escuchado mucho acerca del lugar de cada uno. Existen espacios dispares entre las muchas confesiones que ha oído al respecto.

Si todos tuviéramos un sitio al que llegar sería todo muy sencillo. La duda es descubrirlo y allá vamos. Si la existencia de un lugar feliz para cada uno de nosotros fuese cierta, nuestras preocupaciones serían otras. Tal vez estemos buscando el camino inadecuado, puede que este espacio no sea físico, no irreal, existente entre tinieblas bañadas de un vacío sustancial, corpóreo, interior y único.

Todos ocupamos un espacio nuestro en cada tiempo determinado, pero todos somos dueños de un vacío repleto de nosotros que no vemos. Nuestro interior, nuestra esencia más invisible, puede que ese sea el descubrimiento de nuestro sitio.

Siendo fieles a nosotros, a nuestros primeros pensamientos, a esas realidades que nos erizan la piel, a esas personas que nos tocan el alma, ahí estaremos, siempre, con nosotros, en nuestro sitio.

Ha dejado de buscar las coordenadas lejos de cualquier cielo donde no resuenen sus latidos.

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